Garrucha Historia

Una crónica medieval del año 1327, que narra el itinerario seguido por un ejército castellano que penetró en el Reino de Granada durante ese año, cita la existencia en la costa del mar entre Vera y Mojácar, y a una legua de este último, de un pueblecito llamado Almoriac. Este es el dato más antiguo que ofrecen los documentos escritos sobre Garrucha.

Los testimonios arqueológicos para épocas anteriores son escasos, más que nada como consecuencia de la escasa dimensión de su término municipal. No obstante, Garrucha tiene vestigios muy antiguos. Luis Siret excavó un pequeño asentamiento prehistórico en la Raja de Ortega (que puede datarse hacia el 3.000 a.C.), contemporáneo de El Garcel de Antas, en donde encontró varios núcleos de pedernal, hojas talladas, hachas pulimentadas rotas, piezas toscas de cerámica, anillos y brazaletes de piedra caliza y mármol. A unos 500 metros de este asentamiento, excavó una tumba en el cerro de La Atalaya, en cuyo interior halló un cuchillo de pedernal de dos filos, fragmentos de vasijas, varias perlas de esteatita, cardium y varios esqueletos humanos. Todos estos objetos están hoy expuestos en el Museo del Cincuentenario de Bruselas (Bélgica).

Por otra parte, han sido numerosas las monedas ibéricas y romanas que se han encontrado, que indica la existencia de alguna factoría o viviendas de tiempos de la dominación cartaginesa y romana. Asimismo, en el Instituto Valencia de Don Juan en Madrid, e guarda un famoso tesorillo hispano-musulmán encontrado a finales del siglo pasado bajo las tierras royas de Garrucha, compuesto ajorcas de oro, pulseras y cuentas de collar, y que data del período almorávide (siglo XI XII).

  • Cuando Garrucha empieza a tener luz propia es a partir de la conquista castellana de este territorio en 1488. Durante la campaña militar de ese año, según se lee en varios documentos del archivo de Simancas, la mayor parte de los aprovisionamientos para el ejército llegaron desde Cartagena y Sevilla, y se descargaron en la playa de la Garrucha, que entonces era el pueblo de Vera.Debía de tener no poca importancia entonces Garrucha, por cuanto que, en el intento de hacerse con su posesión, Mojácar y Vera van a entablar una lucha jurisdiccional que durará casi 400 años, no finalizando hasta la independencia de esta localidad marinera en 1861.
  • En efecto, desde tiempos islámicos existía en Garrucha una torre, que se localizaba muy próxima al mar, junto al Alfolí (almacén de sal), justo donde se encuentra ahora el Ayuntamiento. Era una construcción típicamente nazarita hecha de fuertes muros de tapial, probablemente edificada para que en ella protegiesen los pescadores musulmanes cuando se diera “rebato” de alguna “correría” de cristianos que, procedentes de Lorca, a veces llegaban hasta estas latitudes. Esta torre fue destruida por el terremoto de 1518.
  • Desde sus orígenes la importancia de Garrucha estuvo centrada en la pesca, pues sabemos que en fechas lejanas como el año 1500 ya faenaban unas 20 jábegas. Desde su playa se distribuía diariamente el pescado hacia los pueblos del interior. Esta valiosa fuente de riqueza llevó a los Reyes Católicos a establecer en 1494 el impuesto del tigual, consistente en una tasa fija por cada carga de pescado que se vendía. Luego, el montante recaudado por este impuesto se dividía en ocho partes, de las cuales cinco se quedaba la ciudad de Vera y tres de Mojácar, empleando estos fondos para el reparo de las murallas.
  • A esta fuente de ingresos habría que unir la que proporcionaba el estanco de sal, conocido en los textos como “Casa de la Sal” o “Alfolí”. Aquía acudían a diario montones de carretas para comprar sal y distribuirla por todo el Levante y la comarca de Baza, sal que como es lógico llegaba por barco desde las salinas de Cabo de Gata, Dalías y Mazarrón.
    Los documentos del siglo XVI también hablan de la entrada de vinos de la salida de esparto y mármol en cantidades no desdeñables. Parece que entonces la playa de Garrucha era toda llena de arena.
  • A pesar de esta riqueza natural, Garrucha no se convertirá en una gran población hasta principios del siglo XIX. El factor negativo, y que históricamente fue imposible de superar, fue el de la piratería berberisca, que provocaba el constante desamparo de las gentes que allí trabajaban en las labores de la mar. Fueron numerosas las veces que los magrebíes atacaron a los pescadores, robándoles las barcas, los aperos, e incluso apresándolos y vendiéndolos como esclavos en el Norte de Africa. El servicio costero de vigilancia, formado por guardas (torreros) y atajadores, nunca funcionó del todo bien.
  • Será esta la causa de que en 1766 se construya una “barraca cuartel” en las Escobetas, de la que no queda nada en pie. Fue una edificación militar provisional, hasta que se hiciera el castillo o la batería costera que hoy conocemos, llamada de Jesús de Nazareno.
    Por tanto, será a partir de entonces cuando Garrucha empiece a crecer, roto el atavismo de la inseguridad.
  • Garrucha empezaba una época de auge sin precedentes que iban a llevar, pasados unos años a la independencia. A nivel económico, en 1841 se monta la fundición San Ramón para extraer el plomo argentífero. Más tarde, en 1858, esta empresa se convierte en alto horno, y pasa a ser conocida como “El Martinete”, fundiendo mineral de hierro procedente de Bédar y Sierra Cabrera. En 1860 se inaugura otra fundición de plomo en la salida hacia Vera, “San Jacinto”. La mayor parte del mineral de todas las minas y fundiciones de la comarca se embarcaba entonces por Garrucha, transportando en gabarra hasta los barcos. Este auge comercial incesante lleva a principios de la década de 1850 a la instalación en Garrucha del viceconsulado francés. Andando el tiempo, aparte de Inglaterra y Francia, en Garrucha habría representación consular de los siguientes países: Alemania, Austria, Grecia, Noruega, Perú, Portugal, Italia y Uruguay.
  • Al mismo tiempo, Garrucha se pone de moda como pueblo. Todas las familias ricas de la comarca, fundamentalmente las enriquecidas por la minería, adquieren una casa frente al mar o la calle Mayor, para pasar la época de baños.
    Instituciones oficiales como la Ayudantía de Marina, la Dirección de Sanidad Marítima, la Aduana, la Capitanía de Carabineros, la Administración Subalterna de Efectos Estancados, etc., toman como sede Garrucha, al tiempo que la población no cesa de aumentar.
  • Desde 1854 empieza Garrucha a luchar por su emancipación. Finalmente el expediente aprobado el 16 de marzo de 1858, aunque no tendrá aplicación hasta el 1 de enero de 1861. No obstante, quedará pendiente un tema esencial: a pesar de haberle sido señalado un término municipal por el Consejo de la Diputación provincial, esta adjudicación quedará en suspenso desde finales de 1861, tras la visita que realiza una Comisión de Vera a la reina Isabel II.
  • La independencia es en los primeros años un verdadero revulsivo. Se inicia ese mismo año la construcción del malecón, se hace el empedrado de la calle Mayor (1861); se diseña la plaza de la Constitución, luego llamada de Pedro Gea; se crea una notaría; se solicita una central de telégrafos; se construye la iglesia, el ayuntamiento, etc.
  • Era el lugar preferido de veraneo de ricos e intelectuales. Había casas palaciegas como la del Marqués de Almanzora, el chalet de los Chavarri, o el hotel de Vista Alegre, edificado por el vicecónsul inglés Clifton Pecket. Desde 1882 contaba el pueblo con servicio de agua potable. Desde 1900 con servicio de luz eléctrica. Desde 1902 con servicio de teléfono.
  • Dos casetas junto al mar eran escenarios de bailes y veladas: la Caseta de Sanidad Marítima y la Caseta de Salvamento de Náufragos. Eran varios los casinos existentes. Había un club de tenis, y el fútbol se jugaba con regularidad, con equipo oficial desde 1917. El Teatro Flores abrió sus puertas en las navidades de 1901.
  • La minería ampliaba sus horizontes. Primero con la fábrica de Desplantación de Enrique Calvet. Luego con dos grandes proyectos de transporte de mineral que tenían como destino Garrucha. Nos referimos al Cable Minero de 16 Kilómetros construido por Karl Balseen 1887 y que traía el mineral desde el Pinar de Bédar. A éste último se sumó después, en 1980, la construcción de un ferrocarril minero propiedad de la Casa Chavarri para explotar las minas del coto de Bédar.
  • En 1926, Garrucha logra la aprobación de la construcción del puerto de pescadores, poniéndose la primera piedra en 1931.
  • El pueblo cuenta con 8632 habitantes en la actualidad.
    Del mar continúa viviendo una importante capa de la población garruchera.
    El puerto pesquero es realmente bonito. Cuenta con unas instalaciones muy modernas y un edificio de subastas del pescado de diseño vanguardista. Merece la pena para cualquier visitante ver la subasta de la tarde y luego irse a algún restaurante y pedirse unas gambas a la plancha par saber lo que es una verdadera delicia.
  • Además del puerto pesquero, Garrucha cuenta con un puerto deportivo. Asimismo, existe un puerto comercial desde el que se exportan yeso a granel traído de las yeseras de Sorbas..
  • Por lo demás Garrucha es un pueblo tranquilo y trabajador, donde el sector servicios es cada vez más importante. Las actividades turísticas ciertamente están adquiriendo enorme auge. De hecho, a lo largo del malecón son innumerables los restaurantes especializados en pescados y mariscos; también son numerosos los bares de tapeo, algunos de cuño marinero, donde se puede tomar todavía un aguardiente mañanero oyendo a viejos pescadores.
  • También hay donde tomar copas y charla; heladerías, cafeterías, terrazas, pubs, cine de invierno y verano, clubes privados, etc. El conjunto se contempla con varios hoteles y hostales.
    Las tiendas y comercios están por doquier, pero la artería principal en este caso es la Calle Mayor.
  • En Garrucha no hay muchos edificios suntuosos. Todo es más o menos homogéneo. No obstante, cabe destacar la iglesia parroquial, bajo la advocación de San Joaquín, patrono de Garrucha; la ermita del Carmen, en la plaza de Pedro Gea; la plaza del Ancla: el monumento a los Pescadores; el monumento al emigrante y el monumento al poeta ciego Antonio Cano Cervantes; la torre de la fundición de San Jacinto, que corona al pueblo; el castillo de Jesús de Nazareno, del siglo XVIII, que se convertirá en museo; y ya en los límites de Mojácar, el Descargadero de Minerales ya en desuso y la Casa de la Marina de la Torre, ésta última de estilo neomudéjar.
  • Pasear por el Malecón al atardecer o de noche es verdaderamente un placer. El ambiente es fresco por la vegetación, las palmeras y la brisa del mar. Bañarse en Garrucha, en las playas restauradas, es una delicia, porque están bien acondicionadas.