Nuestra seña de identidad: GAMBA ROJA DE GARRUCHA

La gamba roja de Garrucha es una de las joyas gastronómicas almerienses, con Denominación de Origen, lo que garantiza un producto de primera calidad. La gamba roja de Garrucha es un manjar altamente cotizado, de sabor inigualable, sin nada que envidiar al percebe o al bogavante gallego. Se trata de un producto apreciado por todos y que tiene su cuna en la franja litoral situada frente al puerto pesquero de Garrucha, desde donde salen las barcazas a diario para volver cargadas de este preciado tesoro.

No olvides que gran parte de la exquisitez de la gamba proviene de su cabeza. Esto es debido a la existencia del conocido “hígado”, que no es más que su intestino medio. Allí se generan enzimas y almacenan materias grasas, motivo por el cual resulta tan sabrosa. Pero no sólo en su cabeza se encuentra el hígado, también los huevos se almacenan aquí, lo que le da un plus de sabor. Por tanto, si quieres degustar esta delicia del mar en su plenitud, no te olvides de la cabeza.

Disfruta el sabor intenso de la carne y de los jugos de la pequeña reina por excelencia de la gastronomía almeriense, la gamba roja de Garrucha. Tanto por escasa como por esquiva, se ha convertido en una joya para los paladares más exigentes. Si visitas el Levante almeriense, tienes una cita ineludible con la gamba roja de Garrucha.

Se diferencia de la gamba blanca por el mayor tamaño (puede llegar a alcanzar los 20 cm), su intenso sabor y por el color rojo, que se torna mucho más intenso en la parte de la cabeza, un lila casi negro.

Se diferencia de la gamba blanca por el mayor tamaño (puede llegar a alcanzar los 20 cm), su intenso sabor y por el color rojo, que se torna mucho más intenso en la parte de la cabeza, un lila casi negro.

Si quieres deleitarte con su sabor, sólo tienes que ir a cualquiera de los restaurantes de los diferentes municipios de la costa. Poco tratamiento necesita este tesoro del mar. Lo ideal es alejarla lo menos posible de su estado natural y consumirla recién sacada del mar, para apreciarla en todo su esplendor. Hay quien la disfruta en crudo y quien prefiere pasarla muy brevemente por la plancha sobre sal gruesa, pero los expertos dicen que lo suyo es cocerla lo justo en agua de mar y comerla después de dejarla enfriar 15 minutos a temperatura ambiente, para poder apreciar bien sus cualidades.